Aguarda en el ruedo la luz exaltante, Debajo la prisa haciendo piruetas. El puente derrite sus muertos, El agua aguarda sus guardias, El peso piensa pesadumbres. Canta la rama junto a sus hojas. El tallo respira apenas. Mañana quizás y llueva.
Pero hoy, la voz apenas se oye; Las islas recorren los labrados laberintos de la memoria y la pueblan de un callado pero latente destello.
El farol junto a la casa de madera, el polvo haciéndose ciudad tras las luces, los anuncios, las rejas. La música cae en gotas, trayendo las maravillas pasadas. ¿Acaso lo fueron? Quizás la voz no lo supo decir. Pero… Más allá, entre los árboles, después del río, entre el asfalto y la mentira…
Jorge Alberto, gracias por visitar mi blog, por el link, y por incluirme en las sugerencias. Le voy a poner un link al blog de ustedes en mi página. Saludos,
Esa caricatura recuerda más a Pumarejo que a Lezama.
ReplyDeleteMira que hablaba pesado, el pobre!
Gracias por esta entrega. Te pusimos un link en nuestro blog "fogonero emergente", y dejamos "una traza" en nuestra columna de "sugerencias para hoy"
ReplyDeleteJorge Alberto, gracias por visitar mi blog, por el link, y por incluirme en las sugerencias. Le voy a poner un link al blog de ustedes en mi página. Saludos,
ReplyDeleteErnesto
Anonymous,
ReplyDeleteEstoy de acuerdo contigo. Lezama no leía en voz alta con mucha expresión. Pero era un gran poeta.
Al Godar, hice lo mismo con tu blog. Gracias y saludos,
ReplyDeleteErnesto