“Orlando Zapata Tamayo se ha negado a pasarse el resto de su existencia encerrado en una cárcel y sometido a los vejámenes y la crueldad de sus captores. Su muerte no fue un suicidio, sino un acto de guerra. Perdió la vida luchando por conquistar sus derechos. Y murió dueño de sí, defendiendo con éxito su dignidad, su libertad, en los más estrechos márgenes.”
Jorge Salcedo en su blog.
Libertad para los presos políticos cubanos. ¡Ya es hora!
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