De algún lado volverán las bestias
a posarse en la barrera del humo.
Así camino:
con una mano asida a los derrumbes.
Una franja de sangre, un ladrillo
donde encuentro un balance fugaz.
Una ciudad con sus muertos,
una ciudad con sus gritos,
sus tantos silencios.
Así escribo:
sangrando por la herida
que no sé curar.
© Ernesto González, 2010
Gracias, Zoe. Un beso.
ReplyDeleteSí, es muy bueno, trágico.
ReplyDeleteTan tragico como la historia de esa isla que se pierde, David. Saludos.
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