Mi primera experiencia como "agricultor" fue con el ají cachucha (una experiencia más bien accidental, ya les cuento). En la casa, por ser el más pequeño, yo era el encargado de botar la basura (a mis hermanos mis padres les habían asignado otras responsabilidades hogareñas; mínimas, que la vieja lo hacía casi todo). Un día recuerdo que mi mamá me pidió botar la basura y yo, apurado por ir a jugar con los socios del barrio, dejé caer casi todos los desperdicios fuera de la lata. Entre lo que boté estaba lo que quedaba de un ají cachucha, mayormente semillas. En el piso, junto a la lata de basura, había una rajadura en el cemento. Al parecer, una de las semillas cayó en esta grieta y de ella nació y creció una muy saludable mata de ajíes.
En Miami había tratado varias veces de cultivar ajíes, pero sin mucho éxito. Recientemente, un señor amigo de la casa, campesino de los de verdad, me regaló unas semillas de ají cachucha (de la variedad que se siembra en Cuba y no la que venden en los mercados de aquí) y me dio varios consejos para lograr que las matas crezcan saludables y den ajíes. Este año, por primera vez desde la milagrosa planta que nació en la grieta, he podido lograr mi primera cosecha.
Aquí les dejo una de las fotos. Para ver más fotos, por favor pinche aquí.