La revista literaria La Peregrina Magazine me ha publicado dos sonetos. Los invito a visitar el sitio de la revista en la Internet. Mis agradecimientos a Karin Aldrey, directora de la revista, y al poeta David Lago González.
Tuesday, March 31, 2009
Monday, March 30, 2009
¿Eran Cervantes y Shakespeare la misma persona?
Esto no es nada nuevo, pero resulta siempre interesante. El hecho de que los dos hayan muerto el mismo día del mismo año llama la atención (23 de abril de 1616). No sé si Cervantes era Shakespeare, o si los dos fueran Francis Bacon, pero no hay dudas de que en esta fascinante teoría conspirativa hay material para una buena novela.
El precio de las palabras
Presentación del libro Una doctrina de la invisibilidad de Manuel Sosa este sábado, 4 de abril a las 8:00 p.m. en Zu Galería (2248 SW 8th. Street. Miami, FL 33135).
El precio de las palabras
por Manuel Sosa
Yo vengo desde lejos a correr los cerrojos,
a mirar cómo se apagan los rescoldos
en la sala desierta
donde una vez centellearon, ilusivas,
mis palabras.
Siempre encubierto,
creí haber recreado estados espirituales
y era sólo el vicio de los ecos.
Y tarde tanto en comprender
que se puede acceder a la imagen,
pero el sentimiento ha de quedar velado al hombre.
Para decirlo mejor: una noche de angustia,
el escozor que nos hiende, el sollozo virginal,
el júbilo trepidante
no pueden ser enmarcados
en combinación alguna.
No se revisita la noche,
ni el escozor, ni el júbilo
a no ser que cerremos los ojos,
y resistamos la tentación de la página.
Describir un quebranto es medirnos
contra el arco de un dios
y requerir un efecto.
No se revisita ese quebranto
para descubrir toda la vaciedad que allí se enmascara.
Descuidar así los pálpitos, y sustituirlos
por las imbricaciones de la naturaleza:
sutiles lazos, halos que no oscurecieron jamás
por ser las fachadas una obsesión
de quien sólo descubre en los reflejos
el rostro que le enaltece y le miente.
Como quien sobrelleva todo el desprecio de una estirpe
que se aísla entre escombros,
preso de las simulaciones,
así he pagado el precio de las palabras.
Descarga
Cosas que me preocupan. El gobierno crece. El presidente Obama metiendo sus manos en todo. En la industria automovilística. La destitución del CEO de GM solicitada por la Casa Blanca. Ya la gente le ha empezado a llamar Government Motors en vez de General Motors. El presidente hablando de crear una red eléctrica “más inteligente” que incluya energías alternativas. En Europa empiezan a criticar a los Estados Unidos por considerar que al nuevo gobierno se le está yendo la mano y los quiere arrastrar a un programa socialista global que no les interesa. ¡Europa! El presidente Sarkozy declaró hace poco que él no fue electo para subir los impuestos. ¡El presidente francés! A lo que hemos llegado, ¿no? El próximo censo de los Estados Unidos ha pasado a manos de la Casa Blanca también. Antes era responsabilidad del Departmento de Estado. El presidente Obama mandándoles un mensaje aplacador a los líderes iraníes y estos, muy arrogantemente, respondiéndole que tiene que haber más gestos (y los habrá, no les quepa la menor duda). Una propuesta de ley que haría obligatoria la participación en programas de Americorp (el programa de servicios comunitarios). De modo que los jóvenes serían obligados a participar en labores comunitarias desde edades muy tempranas. Para los cubanos, este trabajo “voluntario” en la comunidad no trae recuerdos muy agradables.
Hay más. Pero será otro día.
Sunday, March 29, 2009
Suerte para mí
por Luis Rogelio Nogueras
Suerte para mí
de ser un oscuro poeta de Kwoo
el caserío más pequeño de la región de Ptzé
la más desértica del estado de Lie Wal
el más pobre de Bjöor
Sin editores
sin amigos poderosos
mis poemas se pudren en paz
se añejan como el buen vino
para paladares futuros
Me habrían faltado las fuerzas
para el arduo trabajo de la fama en la vida
(todos esos turistas curioseando mi casa
todos esos estudiantes revolviendo mis papeles
todos esos premios en oro y plata
todas esas palomas cagando mi estatua)
The Nearness of You
Aquí les dejo un video de la cantante Nicole Henry que me ha enviado una nueva colaboradora de este blog, Naday Balbuena.
Saturday, March 28, 2009
Lastre para Gautama
Desde Suiza, otra colaboración del Beno. La foto que acompaña el post también es suya.
Quién no recuerda esa escena del Blowup de Antonioni en la que jóvenes excitados salen de un concierto de rock y patean para divertirse un pedazo de chatarra. La chatarra en cuestión era, había sido hacía solo unos minutos, una guitarra defenestrada por Jeff Beck y por cuyos pedazos esos mismos jóvenes se habían disputado, considerándolos como preciosas reliquias. Fuera de contexto, la carga simbólico-emocional desaparecida, el sentido « bruto » del objeto reaparecía.
Así la significación se desliza sobre los objetos, tiñéndolos y destiñéndolos de valores diversos, sublimándolos y desapareciéndolos. En mi única y frenética jornada en Bangkok, antes de regresar a Europa, pude visitar el Wat Pho, el templo que acoge al celebérrimo e imponente Buda acostado. Logré acceder por el río, gracias a una lancha, el acceso por tierra hacia el centro de la ciudad estaba bloqueado por las manifestaciones de los « camisetas amarillas », partidarios del rey, contra los « camisetas rojas » del primer ministro. Algo tenso por la situación, pude sin embargo disfrutar de la magnificencia casi obscena del templo.
Me llamaron la atención unas estatuas que desentonaban un tanto con el resto. Altas de más de dos metros, representaban a hombres de tipo occidental con los rasgos ligeramente exagerados, vestidos de capa y llevando chistera y bastón. Intrigado de verlos junto a los consabidos « guardianes del templo » de fisonomía más « clásica » y sables de piedra, decidí investigar un poco. Supe que venían de China. Originalmente eses figuras grotescas eran precisamente eso, inmensas caricaturas de piedra que los artistas chinos esculpían para burlarse de los ingleses y otros occidentales recién llegados y terriblemente exóticos, y conjurar a la vez el miedo que éstos les causaban. Como empezaban a sobreabundar en el celeste imperio, fueron utilizadas en calidad de lastre por los barcos que efectuaban el comercio entre Siam (Tailandia) y China. Así llegaron a Bangkok. La travesía les había conferido, parece, una pátina respetable (el fenómeno se observa también en nuestra época, algunas caricaturas son transformadas en expertos con sólo atravesar el mar). Fueron, pues, aprovechando sus dimensiones y el horror que debían inspirar a los tai, empleados como guardaespaldas involuntarios de Sidarta Gautama (y de las riquezas del templo). Allí los encontré, sus casacas manchadas de hollín y de siglos, todavía ignorantes de la lengua tai, ridículos, despreciativos y rígidos.
No lo sabía entonces, pero en la madrugada tomé el último avión que despegaría de Bangkok en muchos días. Mientras volaba sobre la India, las camisetas amarillas ocuparon el aeropuerto Suvarnabhumi, provocando la caída del líder de las camisetas rojas. El ejército, como un guardián de piedra más, no se movió.
Monday, March 23, 2009
El visitante
Tenemos visita en la casa. Bueno, exagero. Es alguien que ha venido sin ser invitado y no está en la casa, sino en el patio, debajo de la caseta de las herramientas. Gente de ciudad como soy, al principio lo confundí con un raccoon (incluso puse el radio bien alto con una emisora de Miami porque leí en la Internet que es una de las maneras de ahuyentar a los raccoons; bueno, esta emisora es tan mala que ahuyenta a bestias y a humanos con la misma intensidad). Pero Google Images me sacó de mi ignorancia. Es un opossum, algo así como el primo bastardo de los canguros (“juro, juro por la bolsa del canguro", ¿alguien me pudiera recordar quién decía eso en la TV cubana?). Son bien feos, y cuando traté de azuzar a este que tengo de visita con un tubo de PVC para que se fuera, me enseñó sus dientes como diciéndome “ni te troques” (tienen más dientes que cualquier otro animal terrestre, así que me aconsejé al buen vivir y lo dejé tranquilo). Este actuar agresivo (“rata inmunda”) no es común en ellos (según Wikipedia) pues cuando los atacan normalmente “they play possum” (la versión marsupial de hacerse el sueco) y aparentan estar muertos. No sé exactamente qué va a pasar con este visitante. Por lo pronto, los dejo con estas fotos que le pude tirar. (¿Alguien sabe a qué sabe la carne de possum?).
Inutilidad
Apago las luces
y veo lo que estuvo oculto,
las ramas se desprenden,
las semillas destilan sus miserias,
los folios inauguran sus destinos.
Algo se va entre las sombras.
Algo se cree una quimera
y se escurre como el polvo
que trae este verano sucio.
Anoto las transformaciones silentes,
calculo las probabilidades,
me hago profeta en tierra de nadie,
dirijo orquestas de músicos ciegos,
inauguro edificios que se derrumban.
Les hablo a aquellos que no me escuchan.
Les escribo a aquellos que no me leen.
Hay algo de inutilidad en todo lo que hago.
Ser inútil ha de servir para algo.
Algún día.
© Ernesto González, 2009
Saturday, March 21, 2009
El señor
El señor no podía tolerar siquiera una diminuta mancha en sus ropas. Le atacaba una obsesión enfermiza al notar, por ejemplo, que la blancura de una camisa había sido violada por una gota de café, de vino, de grasa, o de cualquier otro líquido que dejara su huella sobre sus ropas. Esto le resultaba, a él que siempre perseguía una existencia inmaculada, una situación inaceptable contra la que tenía que combatir resueltamente. Pues bien, este hombre, meticuloso en extremo, y aunque parezca improbable, estaba casado. Su mujer, cocinera en un restorán de mala muerte y peor clientela, lo engañaba con un borracho de la calle Obispo. El señor, hombre sin pasiones, no amaba a su esposa, pero como era un tipo tradicional, de los que comprenden las ventajas del matrimonio, se sentía muy a gusto en aquella familiaridad artificial que había creado; no tenían hijos, por supuesto. Ninguno de los dos quería tener familia. El, porque los niños ensucian mucho y crean desorden. Ella, porque no lo amaba a él y preferiría tener hijos con el borracho.
Con el tiempo, las relaciones de la señora con su amante se hicieron sólidas. Una tarde de domingo, antes de que el señor y su esposa salieran de la casa para hacer una acostumbrada visita dominical, la señora, con una resolución digna de envidia y que es común en las mujeres en tales casos, preparó un poco de café, lo vertió en una taza, y con un gotero le dejó caer tres gotas de cianuro. Luego, sin que el señor lo notara, derramó una gota de café envenado en el bolsillo superior derecho de la guayabera blanca, la usual en estas tradicionales salidas de domingo. Ya estaban en la calle, caminando bajo el impertinente sol del trópico, cuando el señor descubrió la mácula en su guayabera. Como era medio cegato, al principio la confundió con una mosca. Pero al tratar de espantar lo que creyó era un insecto, notó alarmado que era una inaceptable mancha de café. Miró a su esposa; ella levantó los hombros y lo miró con una cara digna de ser conservada como el modelo inmejorable de la inocencia. El señor empezó a sentirse molesto, los ojos le ardían, la nariz le picaba, la boca le babeaba. Se detuvo. Se sentó en la acera. Su mujer lo observaba ansiosa. El señor se decidió al fin. Con la abundante saliva que fluía de su boca, trató de borrar la mancha. Una y otra vez mojaba el dedo en la lengua y lo pasaba por el bolsillo manchado. De pronto sintió que se ahogaba. Se tendió sobre el suelo. Su mujer lo miraba con más curiosidad que temor. Dejó de moverse. Estaba muerto. La mancha había desaparecido.
© Ernesto González, 2009
Vacío
Palidecen los vacíos.
Más o menos llueve.
Viento aquí detrás de la roca.
La espina dorsal, el equilibrio.
Conocer el fuego
con el fuego,
ser el fuego,
fue ego el ser
que jamás ha de ser fuego.
Se vacían las palideces.
Masomeniza llovidamente.
Roca aquí detrás del viento.
El dorso espinal, el libro equis.
© Ernesto González, 2009
Fuego al amanecer
Desde Suiza, otra colaboración del Beno. Las fotos que acompañan el post también son suyas.
Mi periplo por las montañas al norte de Chiang Mai comenzó en territorio Hmong. Los Hmong, a diferencia de los Karen, no son originarios de Tailandia. Pueblos esencialmente nómadas, vinieron de China, de Laos y de Viet Nam. Las lujuriantes colinas tailandesas, similares a las de su hábitat primero, los indujeron seguramente a establecerse allí.
En la mañana llegué a un poblado de Hmong blancos (esta denominación no tiene nada que ver con la piel, sino con el color predominante en sus vestidos, aunque en realidad éstos sean muy coloridos). Son budistas y cultivadores de flores, sobre todo crisantemos y otras cuyo nombre mi incultura botánica me impide mencionar. El rey de Tailandia, omnipresente, los había “estimulado” a esta actividad para arrancarlos a su práctica ancestral: el cultivo de la adormidera y la consiguiente producción de opio. Me recibieron sonrientes pero a la expectativa. Constaté con asombro la presencia de poderosos pick-up delante de cada cabaña y de enormes parabólicas en cada jardín. Les pregunté entonces si los crisantemos eran un negocio tan rentable. Las sonrisas se hicieron aún más herméticas.
Al anochecer llegué a otro caserío Hmong. Estos eran los llamados “negros” o “azules” por la misma razón. Animistas, son adoradores de los antepasados y de la naturaleza. Más modestos que los precedentes, me brindaron sin embargo con amabilidad su cena cotidiana de hierbas amargas, raíces salvajes y arroz de montaña. Después del refinamiento Tai y antes de la delicadeza Karen que aún no conocía, esa comida fue como retornar a la cocina de los orígenes.
Hice mi lecho en el único espacio disponible: una habitación que servía de salón durante el día y por la noche como almacén de flores (las llevan al mercado al amanecer). Hacía frío, y el aire olía a una mezcla de pradera y cementerio. La inevitable gentileza criolla me había hecho ofrecerle mi colcha de lana a la dama que me acompañaba; el piso helado entabló un diálogo vibrante con mis riñones. Gritaban tanto que me levanté a tomar el fresco a las cuatro de la mañana.
Ya ellos estaban levantados. Por una hendija en la cocina (que es una cabaña separada del resto) escuché voces apagadas y vi un resplandor, promesa de calor. Yo permanecía en la oscuridad, aspirando el humo de leña mezclado con el aroma de las flores y la pureza húmeda del aire. De pronto todo se calentó. Manos pequeñas e iluminadas me acercaron un brasero gigante, un brasero de barro con reflejos de acero de donde se escapaba un fuego salvaje pero contenido, como si hubiera concluido con el hombre un pacto de no agresión, a renovar cada día. Las pequeñas manos (por qué milagro de fuerza podían transportar el inmenso recipiente sin dejarlo caer, no lo sé) lo depositaron junto a mí, cual una ofrenda. Nunca estuve más cerca de la esencia del fuego.
El jefe de familia me saludó y acto seguido lanzó una vaina como de algarrobo gigante sobre el brasero. Esta se contorsionó y, al cabo de algunos minutos, se volvió oscura y blanda como una serpiente negra. Supe entonces que ese sería mi desayuno.
En la mañana, antes de la despedida, la abuela de la casa me ofreció una extraña flor. Es una especialidad de la región. Las flores, pequeñas y brillantes, son despojadas de su tallo natural y corruptible. En su lugar les ensartan un palillo de bambú. Pueden durar así, vivas, muchos meses, incluso años. Casi una metáfora del exiliado.
No me traje la flor conmigo: no hubiera pasado el control sanitario de la aduana. La ofrecí a una muchacha de Chiang Mai. Quedan las imágenes, las palabras.
Friday, March 20, 2009
Llegar a donde siempre se ha estado
Maldecido el gesto,
recoges migajas de la batalla.
Nada muere sin un porqué.
Nada se detiene a buscar razones.
Algunos escriben sus epitafios,
pero nadie los entiende,
pero a nadie le importa.
Es la sangre que se vuelve nieve,
el doblez de la medalla,
la exposición desmedida de alguna astucia.
El bosque sigue siendo el bosque,
oh, la multitud.
Toma tiempo hacerse árbol, proyectar una
sombra, echar raíz.
Toma tiempo llegar a donde siempre se ha estado.
© Ernesto González, 2009
LOS DIAS INSALVABLES
POR MARIA ELENA CRUZ VARELA
Es evidente:
hay días especiales
en que todo es maroma, pequeñez
y no se identifican los restos del
naufragio.
El ayer es de otros
de otros las vivencias.
Se palpan los objetos en tercera persona
nada te sobrevive en esos días.
Estos son los indicios:
un amigo se marcha, y en las valijas
no lleva tu retrato.
Mujer sin portafolios y sin alternativas
se contamina mientras bebe café.
Hay días estadísticos
en que nada te salva de estar solo.
Thursday, March 19, 2009
Ejerciendo mi derecho a la libre expresión
Recientes declaraciones del presidente Barack Obama y mis comentarios:
1. “…but I promise you this: There will be brighter days ahead."
Sí, después de las próximas elecciones.
2. "Nothing is free.”
¿Verdad? No sabia. Pero tú gastas y gastas como si después no hubiera que pagar.
3. "We are not always going to be right.”
Por el bien del país, hace falta que de vez en cuando estés “right.”
4. He told Americans not to expect "something for nothing" from their government.
Pero eso no fue lo que prometiste durante la campaña presidencial. Yo pensaba que después que se fuera Bush, iba a salir el sol y todos ibamos a ser felices.
5. He announced a new Web site to help people around the nation: http://www.makinghomeaffordable.gov/.
¿Otro website más? Ven acá, ¿y tú crees con paginitas de Internet se resuelven todos los problemas, mi socio?
Wednesday, March 18, 2009
¿Y MI CUERPO?
¿Y MI CUERPO?
José Lezama Lima
Me acerco
y no veo ninguna ventana.
Ni aproximación ni cerrazón,
ni el ojo que se extiende,
ni la pared que lo detiene.
Me alejo
y no siento lo que me persigue.
Mi sombra
es la sombra de un saco de harina.
No viene a abrazarse con mi cuerpo
ni logro quitármela como una capota.
La noche está partida por una lanza,
que no viene a buscar mi costado.
Ningún perro esmalta
el farol sudoroso.
La lanza sólo me indica
las órdenes de la luna
haciendo detener la marea.
Es la triada del colchón,
la marea y la noche.
Siento que nado dormido
dentro de un tonel de vino.
Nado con las dos manos amarradas.
Septiembre y 1974
Ginebra
Tuesday, March 17, 2009
"Se merece mi silencio"
George W. Bush, de visita en Canadá, ha declarado que no criticará al nuevo inquilino de la Casa Blanca. La razón: el presidente Obama “se merece mi silencio.”
Bush también dijo que quiere que Obama tenga éxito en su gestión porque “ama más a su país que a la política.”
Los tomates y el gobierno
Trabajas duro y después vienen otros y se llevan una tajada del "fruit of thy labor." Unos gusanos han aprovechado la complicidad de la noche oscura para repartirse lo que no les pertenece. Han mutilado unos tomates que aún estaban verdes.
Cualquier semejanza con el modus operandi del gobierno (la oscuridad, la alevosía, la repartición no autorizada y sin verguenza, la creación de deudas que nuestros nietos tendrán que pagar) no es pura coincidencia.
The Unquiet Ones
by Stanley Kunitz
Years ago I lost
both my parents' addresses.
Father and mother lie
in their neglected cribs,
obscure as moles,
unvisited.
I do not need to summon them.
When I put out the light
I hear them stir, dissatisfied,
in their separate places,
in death as in life
remote from each other,
having no conversation
except in the common ground
of their son's mind.
They slip through narrow crevices
and, suddenly blown tall,
glide into my cave of phantoms,
unwelcome guests, but not
unloved, dark emissaries
of the two-faced god.
Words
words are spoken
and one wonders,
is there a meaning in what was said?
looking for meaning in the noise,
such a derisive pursuit, isn’t it?
© Ernesto González, 2009
Monday, March 16, 2009
El cuerpo
Esto es lo que se llama metablogueo, bloguear sobre otros blogs.
El cuerpo del delito.
El cuerpo que delata.
El cuerpo y la culpa (si la hay).
El cuerpo del alma,
el alma del cuerpo,
el cuerpo es la alarma del alma,
incluso de los desalmados
y los desamados.
El cuerpo decae,
el alma cae.
El cuerpo perece,
el alma persevera.
Todo esto para invitarlos a leer este interesante post de Verónica en su blog. También les recomiendo el video del National Geographic arriba.
¿Una opción para los Heralds de Miami?
Post Intelligencer, uno de los dos periódicos de mayor circulación de Seattle, se publicará sólo en la Internet a partir de mañana martes.
Foto: USA Today
"9-11 Republican"
Ron Silver, uno de los pocos republicanos de Hollywood, falleció ayer domingo a los 62 años de edad. El señor Silver se pasó a las filas republicanas después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Descanse en paz.