Monday, January 26, 2009

Cuarentena

 Starving_Irish_family_during_the_potato_famine

Cuarentena

                            Por Eavan Boland

En la peor hora de la peor temporada

del peor año de todo un pueblo,

un hombre salió del hospicio con su esposa.

Iba a pie, ambos iban a pie, rumbo norte.

Ella, afiebrada por la hambruna, no podía mantener el paso.

Él la cargó y la colocó sobre su espalda.

Así caminó rumbo oeste y oeste y rumbo norte

hasta que a la noche llegaron bajo las frías estrellas.

En la mañana los encontraron muertos a los dos.

De frío. De hambre. De las toxinas de toda la historia.

Pero los pies de ella estaban apoyados sobre el pecho de él.

El último calor de su carne fue su último regalo para ella.

No permitan jamás que poema de amor alguno llegue a esta encrucijada.

No hay lugar aquí para el halago impreciso

de las gracias fáciles y la sensualidad del cuerpo.

Hay sólo tiempo para el inventario cruel:

Su muerte juntos en el invierno de 1847.

También lo que sufrieron. Cómo vivieron.

Y lo que existe entre un hombre y una mujer.

Y en cuál oscuridad puede demostrarse mejor.

Quarantine

In the worst hour of the worst season
of the worst year of a whole people
a man set out from the workhouse with his wife.
He was walking – they were both walking – north.
She was sick with famine fever and could not keep up.
He lifted her and put her on his back.
He walked like that west and west and north.
Until at nightfall under freezing stars they arrived.
In the morning they were both found dead.
Of cold. Of hunger. Of the toxins of a whole history.
But her feet were held against his breastbone.
The last heat of his flesh was his last gift to her.
Let no love poem ever come to this threshold.
There is no place here for the inexact
praise of the easy graces and sensuality of the body.
There is only time for this merciless inventory:
Their death together in the winter of 1847.
Also what they suffered. How they lived.
And what there is between a man and woman.
And in which darkness it can best be proved.

Traducción: Ernesto González

2 comments:

Teresa Dovalpage said...

Ernesto, ¡qué poemna tan bello y triste!

Ernesto G. said...

Es cierto, es esas dos cosas. Saludos.